May 09, 2006

Oda a los Calcetines

Me trajo Mara Mori
un par de calcetines
que tejió con sus manos de pastora,
dos calcetines suaves como liebres.
En ellos metí los pies
como en dos estuches
tejidos con hebras del
crepúsculo y pellejos de ovejas.

Violentos calcetines,
mis pies fueron dos pescados de lana,
dos largos tiburones
de azul ultramarino
atravesados por una trenza de oro,
dos gigantescos mirlos,
dos cañones:
mis pies fueron honrados de este modo
por estos celestiales calcetines.

Eran tan hermosos que por primera vez
mis pies parecieron inaceptables,
como dos decrépitos bomberos,
bomberos indignos de aquel fuego bordado,
de aquellos luminosos calcetines.

Sin embargo, resistí la tentación
aguda de guardarlos como los colegiales preservan sus luciérnagas,
como los eruditos coleccionan
documentos sagrados,
resistí el impulso furioso de ponerlos
en una jaula de oro y darles cada
dia alpiste y pulpa de melón rosado.

Como descubridores que en la selva
entregan el rarísimo venado verde
al asador y se lo comen con remordimiento,
estiré los pies y me enfundé
los bellos calcetines y luego los zapatos.

Y es esta la moral de mi Oda:
Dos veces es belleza la belleza,
y lo que es bueno es doblemente bueno,
cuando se trata de dos calcetines
de lana en el invierno.

Pablo Neruda
Nuevas odas elementales, 1956

English version on the extended entry.

Maru Mori brought me
a pair
of socks
which she knitted herself
with her sheep-herder's hands,
two socks as soft
as rabbits.
I slipped my feet
into them
as though into
two
cases
knitted
with threads of
twilight
and goatskin.
Violent socks,
my feet were
two fish made
of wool,
two long sharks
seablue, shot
through
by one golden thread,
two immense blackbirds,
two cannons,
my feet
were honored
in this way
by
these
heavenly
socks.
They were
so handsome
for the first time
my feet seemed to me
unacceptable
like two decrepit
firemen, firemen
unworthy
of that woven
fire,
of those glowing
socks.

Nevertheless
I resisted
the sharp temptation
to save them somewhere
as schoolboys
keep
fireflies,
as learned men
collect
sacred texts,
I resisted
the mad impulse
to put them
in a golden
cage
and each day give them
birdseed
and pieces of pink melon.
Like explorers
in the jungle who hand
over the very rare
green deer
to the spit
and eat it
with remorse,
I stretched out
my feet
and pulled on
the magnificent
socks
and then my shoes.

The moral
of my ode is this:
beauty is twice
beauty
and what is good is doubly
good
when it is a matter of two socks
made of wool
in winter.

Posted by Navi at May 9, 2006 01:58 AM

Comments

Andrea

Gracias por compartir con nosotros este poema, yo no sabía de su existencia.

Posted at May 9, 2006 12:43 PM
Rola

Esta chida la Oda, solo le falto escribir que debian ser largos y ultra acolchonaditos por si se le ocurria patear a un amigo para no lastimarse. Heheheh. Adieu.

Posted at May 9, 2006 03:10 PM
Andrea

Apropósito de poemas y puntadas, hace rato me acordé de algo que leí hace poco. Creo que te gustará, es el blog de Mae de Madrid http://cosesquepassen.blogspot.com del 31 de marzo de 2006.

Posted at May 9, 2006 05:06 PM
Navi

Hey gracias por el link y ya voy a dejar la desidia e inscribirme al teje-teje, eres mi guru de links latinos de tejer.

Posted at May 9, 2006 05:57 PM
Myrth

no lo puedo creer una tejedora con blog de mty!(no sabia de nadie) jeje ahora si, a leer tu blog

Posted at May 11, 2006 08:06 PM

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